lunes, 5 de febrero de 2007

ARJUNA




Este episodio se ubica dentro de la narración en el momento en que se inicia la batalla entre los Pândavas y los Kauravas . Arjuna, uno de los Pândavas, al ver en ambos frentes a sus familiares y amigos, es invadido por la desesperación y el abatimiento al darse cuenta de la obra destructora que se inicia. Se niega a combatir. El dios Krishna, que es el cochero del carro de combate de Arjuna, exhorta a éste a que combata, cumpliendo su deber de guerrero.
*
Cápítulo 1 :
- Verso 21-22 .Arjuna dijo: En medio de ambas armadas Coloca el carro ¡Oh Achyuta! Para ver en forma detallada A quienes ansían esta lucha Y a quienes deberé enfrentar Cuando la contienda surja .
- Verso 23. Quiero ver a esos guerreros Que se encuentran aquí reunidos Que con Duryodhana, el malévolo, Ahora han formado partido.
- Verso 24 .Sanjaya dijo: Cuando así habló Gudakesa ¡Oh Bharata! Hrisikesa En medio de los dos bandos Colocó el grandioso carro.
- Verso 25. Y al estar ante Drona y Bhisma Y todos los reyes del mundo Le dijo a Partha: ahora mira Allí están reunidos los Kurus .
- Verso 26. Allí Partha vio parados Tanto a abuelos como a padresA maestros, tíos, hermanos, Hijos, nietos, amigos leales, A suegros, y bienquerientes, Situados en ambos frentes .
- Verso 27. Después de ver Kaunteya A sus amigos alistados Por gran compasión abrumado Habló mostrando su pena .
- Verso 28. Arjuna dijo: El ver ¡Oh Krishna! a mis parientes Deseando la lucha impacientes Hace que mi cuerpo se estremezca Y mi boca se me seca .
- Verso 29. Tiembla mi cuerpo entero Y se me erizan los vellos Gandiva se me cae Y siento que mi piel arde .
- Verso 30. No puedo permanecer más aquí Mi mente da vueltas, me mareo, Por causa de todo esto preveo ¡Oh Kesava! sólo un mal devenir .
- Verso 31. No puedo encontrar ningún bien En matar parientes en la guerra Ni deseo, ¡Oh Krishna!, vencer, Ni el reino, ni felicidad si hubiera .
- Versos 32-35 .De qué nos sirve Govinda el reino, La felicidad o la misma vida Si para quienes hoy queremos Tronos, gozos y alegrías En este campo hoy se encuentran Dejando vida y riquezas: Padres, hijos, maestros, Abuelos de nuestro aprecio Tíos maternos, nietos, suegros Cuñados y otros cercanos... No quiero matar a ninguno de ellos Aunque muera, ¡Oh destructor de Madhu! Ni por los tres mundos a cambio ¡Qué decir por esta tierra! Si a los hijos de Dhritarastra matamos ¿Habrá algún bien, Janardan, siquiera? .
- Verso 36 .En nosotros recaerá el pecado Si a estos agresores combatimos Por ello no hay bien si luchamos Contra estos príncipes y amigos Pues matar a nuestros familiares No hará, Oh Madhava, feliz a nadie .
- Versos 37-38 .Si ellos no son capaces de ver Por la codicia estando cegados El mal de matar sus hermanos Y a sus amigos también ¿Cómo nosotros que vemos esto No vamos a dejar de pecar? Si el mal de destruir a los nuestros Bien lo entendemos, ¡Janardana! .
- Verso 39 .Al acabarse la familia se termina La tradición familiar eterna Este dharma destruido deriva En que a la irreligión se entregan .
- Verso 40 .¡Oh Krsna!, cuando la irreligión predomina Las damas de la familia se contaminan Y ¡Oh Varsneya!, de ellas así contaminadas Se origina la prole no deseada .
- Verso 41. Esta prole crea una situación infernal Para los destructores y la familia misma Sus antepasados sufren, cayendo, además Porque sus ofrendas les son suprimidas.
- Verso 42. Por las faltas de estos destructores de familias Que hacen que los hijos no deseados vengan Los proyectos de la comunidad se terminan Y las tradiciones familiares eternas .
- Verso 43 .Quienes dañan la tradición familiar Oh Janardana, aquellos hombres, En el infierno eterno van a morar Así han dicho sabios de renombre .
- Verso 44 .Ay que extraño es que este gran pecado Estemos hoy decididos a realizar La felicidad imperial codiciando A los nuestros trataremos de matar .
- Verso 45. Si ahora a mí, sin defenderme, Desarmado, ante ellos armados, En el campo de batalla me agreden Será lo mejor, es cuanto hallo .
- Verso 46 .Sanjaya dijo: Así habló Arjuna en el campo Y volvió a tomar asiento Tirando, con sus flechas, el arco Quedó afligido en silencio...
Capítulo 2
- Verso 1 . Sanjaya dijo: Al que estaba por compasión agobiado Con sus ojos llenos de lágrimas Al que se lamentaba, estas palabras, Le dijo el destructor de Madhu.
- Verso 2 .La Persona Suprema dijo: Estas flaquezas de dónde te surgieron Justo en esta adversidad tan dura No son de arios, ni conducen al cielo, Sólo causan la infamia, ¡Oh Arjuna! .
- Verso 3 .No cedas a esta impotencia ¡Oh Partha! No es digna de ti esta confusión Tal mezquindad interior, tal mancha, Déjala y levántate, ¡Oh conquistador! .
- Verso 4 .Arjuna dijo: Cómo yo, a Bhisma, en la refriega Y al mismo Drona, ¡Madhusudana! Responderé con flechas certeras Si merecen que los adore, ¡Oh Arisudana! .
- Verso 5 .No mataré por cierto a mis gurus ¡grandes almas! Prefiero ser un mendigo, sin nada ni nadie Me superan aun si buscan beneficio en la batalla Y menos querría un botín manchado con su sangre.
- Verso 6 .No sabemos qué será más conveniente Si vencerlos o ser vencidos por ellos De matarlos, no quisiera seguir viviendo, Sin los hijos de Dhritarastra aquí presentes .
- Verso 7La flaqueza del egoísmo me causa ardor Por ello te pido, confundido en mi deber, Que me digas en forma conclusiva qué hacer Soy tu sisya, instrúyeme, rendido estoy .
- Verso 8 .Veo que nada me podrá liberar De esta aflicción que seca mis sentidos Ni el ganar próspera tierra sin rival Ni el hacer el reino de los devas mío...
- Verso 9 .Sanjaya dijo: Así habló al Señor de los sentidos Gudakesa, el conquistador "No lucharé", a Govinda, afligido, Le dijo luego y enmudeció .
- Verso 10 .Entonces dijo Hrisikesa Como sonriente ¡Oh Bharata! Estando en medio de ambas fuerzas Al que no dejaba de lamentar .
- Verso 11 .El Supremo Bhagavan dijo: Por lo que no deberías quejarte te quejas Aunque con fino lenguaje te expresas Pues ni por los vivos ni por los muertos Muestran los sabios algún desconcierto .
- Verso 12 .No hubo un tiempo en que Yo no haya existido Ni tú, ni estos reyes aquí reunidos Ni de existir dejará tampoco En el futuro ninguno de nosotros .
- Verso 13 .Como el ser condicionado a su cuerpo Lo cambia de niñez, a juventud y vejez Así lo cambia a otro, llegado el momento Esto el de mente estable lo puede entender.
- Verso 14 .Oh Kaunteya, el contacto con los sentidos Causa dolor, alegría, calor, frío... Estos vienen y se van, sin ser permanentes ¡Oh Bharata! en tolerarlos sé persistente .
- Verso 15 .Quien estos repetidos cambios tolera Esa persona, ¡Oh tú, la mejor de entre ellas! Que es igual ante dicha y pena, paciente, La liberación sin duda se merece .
- Verso 16 . No hay duración de lo inexistente Ni cesación de lo existente De ambos a esta conclusión llegaron Quienes ven la Verdad y son sabios .
- Verso 17 . Debes saber que es indestructible Lo que compenetra todo el cuerpo La destrucción de lo intangible No es posible en ningún momento .
- Verso 18 .Sólo el cuerpo es perecedero Del ser condicionado eterno Del indestructible e inmensurable ¡Oh Bharata lucha! si esto ya sabes .
- Verso 19 . Aquél que piensa que mata Y aquél que piensa que muere Están los dos en ignorancia Pues el ser no mata ni muere .
- Verso 20 .Nunca tuvo nacimiento ni muerte No es que fue, que será o volverá a ser Es innaciente, eterno, permanente Cuando se mata el cuerpo no muere él .
- Verso 21 .Sabiendo que es eterno e indestructible Que no tiene comienzo y es inmutable ¿Cómo ¡Oh Partha! consideras posible Hacer que maten, o matar a alguien? .
- Verso 22 .Tal como la ropa vieja se cambia Por una nueva que no ha sido usada Así los viejos cuerpos son dejados Por otros que acepta el ser condicionado .
- Verso 23 .No la pueden cortar las armas El fuego no la puede quemar No puede mojarla el agua Ni el viento la puede secar .
- Verso 24 .Es irrompible y no se quema No se moja ni se seca Está en todos, inmutable, eterna, Es inmóvil, nada la afecta .
- Verso 25 .No se puede ver, no se puede concebir, Es inalterable... esto se ha oído decir Por lo tanto, si esto logras aceptar, No tienes entonces de qué lamentar .
- Verso 26 . Si incluso piensas que nace siempre Y que siempre está sujeta a morir Aun si es así, ¡Oh el de brazos fuertes! No tienes porqué lamentar y sufrir .
- Verso 27 .Para el que nace la muerte es segura Y para el que muere seguro es el nacer Por ello ante lo inevitable no ayuda El lamentar sobre lo que siempre fue .
- Verso 28 .Inmanifiesto es el ser al comienzo En el intermedio ¡Oh Bharatá! es manifiesto Y de nuevo es inmanifiesto al final Entonces, ¿ qué encuentras aquí de reprobar? .
- Verso 29 .Como sorprendente ven algunos al alma Como sorprendente otros tratan de explicarla Otros han oído de ella que es muy asombrosa Y otros escuchan sin entender mayor cosa .
- Verso 30 .Lo encarnado es eterno, no puede morir Esto ¡Oh Bharata!, con todos es igual Por ello con cuanto ves existir No tienes nada de qué lamentar .
- Verso 31 .Considerando tu deber prescrito No tienes porqué vacilar Pues luchar, siguiendo los principios, Para un ksatriya es lo mejor que hay .
- Verso 32 .Esta situación vino por su propia cuenta Abriendo de par en par al cielo las puertas Felices son los ksatriyas ¡Oh hijo de Pritha! ¡Que a combates semejantes se les invita ! .

sábado, 3 de febrero de 2007

El ingenioso Hidalgo Caballero ...!




Cuando la imaginación es la más poderosa arma de la razón , y la locura la defensa de la sin razón ... ¡ Quijote ! , ¡ el loco más cuerdo ! ...




CAPITULO III.

Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero
Miguel de Cervantes Saavedra

Y así, fatigado deste pensamiento, abrevió su venteril y limitada cena; la cual acabada, llamó al ventero, y, encerrándose con él en la caballeriza, se hincó de rodillas ante él, diciéndole:
—No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso caballero, fasta que la vuestra cortesía me otorgue un don que pedirle quiero, el cual redundará en alabanza vuestra y en pro del género humano.
El ventero, que vio a su huésped a sus pies y oyó semejantes razones, estaba confuso mirándole, sin saber qué hacerse ni decirle, y porfiaba con él que se levantase, y jamás quiso, hasta que le hubo de decir que él le otorgaba el don que le pedía.
—No esperaba yo menos de la gran magnificencia vuestra, señor mío —respondió don Quijote—; y así, os digo que el don que os he pedido, y de vuestra liberalidad me ha sido otorgado, es que mañana en aquel día me habéis de armar caballero, y esta noche en la capilla deste vuestro castillo velaré las armas; y mañana, como tengo dicho, se cumplirá lo que tanto deseo, para poder, como se debe, ir por todas las cuatro partes del mundo buscando las aventuras, en pro de los menesterosos, como está a cargo de la caballería y de los caballeros andantes, como yo soy, cuyo deseo a semejantes fazañas es inclinado.
El ventero, que, como está dicho, era un poco socarrón y ya tenía algunos barruntos de la falta de juicio de su huésped, acabó de creerlo cuando acabó de oírle semejantes razones, y, por tener qué reír aquella noche, determinó de seguirle el humor; y así, le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y pedía, y que tal prosupuesto era propio y natural de los caballeros tan principales como él parecía y como su gallarda presencia mostraba; y que él, ansimesmo, en los años de su mocedad, se había dado a aquel honroso ejercicio, andando por diversas partes del mundo buscando sus aventuras, sin que hubiese dejado los Percheles de Málaga, Islas de Riarán, Compás de Sevilla, Azoguejo de Segovia, la Olivera de Valencia, Rondilla de Granada, Playa de Sanlúcar, Potro de Córdoba y las Ventillas de Toledo y otras diversas partes, donde había ejercitado la ligereza de sus pies, sutileza de sus manos, haciendo muchos tuertos, recuestando muchas viudas, deshaciendo algunas doncellas y engañando a algunos pupilos, y, finalmente, dándose a conocer por cuantas audiencias y tribunales hay casi en toda España; y que, a lo último, se había venido a recoger a aquel su castillo, donde vivía con su hacienda y con las ajenas, recogiendo en él a todos los caballeros andantes, de cualquiera calidad y condición que fuesen, solo por la mucha afición que les tenía y por que partiesen con él de sus haberes, en pago de su buen deseo.
Díjole también que en aquel su castillo no había capilla alguna donde poder velar las armas, porque estaba derribada para hacerla de nuevo; pero que, en caso de necesidad, él sabía que se podían velar dondequiera, y que aquella noche las podría velar en un patio del castillo; que a la mañana, siendo Dios servido, se harían las debidas ceremonias, de manera que él quedase armado caballero, y tan caballero que no pudiese ser más en el mundo.
Preguntole si traía dineros; respondió don Quijote que no traía blanca, porque él nunca había leído en las historias de los caballeros andantes que ninguno los hubiese traído. A esto dijo el ventero que se engañaba; que, puesto caso que en las historias no se escribía, por haberles parecido a los autores dellas que no era menester escrebir una cosa tan clara y tan necesaria de traerse como eran dineros y camisas limpias, no por eso se había de creer que no los trujeron; y así, tuviese por cierto y averiguado que todos los caballeros andantes, de que tantos libros están llenos y atestados, llevaban bien herradas las bolsas, por lo que pudiese sucederles; y que asimismo llevaban camisas y una arqueta pequeña llena de ungüentos para curar las heridas que recebían, porque no todas veces en los campos y desiertos donde se combatían y salían heridos había quien los curase, si ya no era que tenían algún sabio encantador por amigo, que luego los socorría, trayendo por el aire, en alguna nube, alguna doncella o enano con alguna redoma de agua de tal virtud que, en gustando alguna gota della, luego al punto quedaban sanos de sus llagas y heridas, como si mal alguno hubiesen tenido. Mas que, en tanto que esto no hubiese, tuvieron los pasados caballeros por cosa acertada que sus escuderos fuesen proveídos de dineros y de otras cosas necesarias, como eran hilas y ungüentos para curarse; y, cuando sucedía que los tales caballeros no tenían escuderos, que eran pocas y raras veces, ellos mesmos lo llevaban todo en unas alforjas muy sutiles, que casi no se parecían, a las ancas del caballo, como que era otra cosa de más importancia; porque, no siendo por ocasión semejante, esto de llevar alforjas no fue muy admitido entre los caballeros andantes; y por esto le daba por consejo, pues aún se lo podía mandar como a su ahijado, que tan presto lo había de ser, que no caminase de allí adelante sin dineros y sin las prevenciones referidas, y que vería cuán bien se hallaba con ellas cuando menos se pensase.
Prometiole don Quijote de hacer lo que se le aconsejaba con toda puntualidad; y así, se dio luego orden como velase las armas en un corral grande que a un lado de la venta estaba; y, recogiéndolas don Quijote todas, las puso sobre una pila que junto a un pozo estaba, y, embrazando su adarga, asió de su lanza y con gentil continente se comenzó a pasear delante de la pila; y cuando comenzó el paseo comenzaba a cerrar la noche.
Contó el ventero a todos cuantos estaban en la venta la locura de su huésped, la vela de las armas y la armazón de caballería que esperaba. Admiráronse de tan estraño género de locura y fuéronselo a mirar desde lejos, y vieron que, con sosegado ademán, unas veces se paseaba; otras, arrimado a su lanza, ponía los ojos en las armas, sin quitarlos por un buen espacio dellas. Acabó de cerrar la noche, pero con tanta claridad de la luna, que podía competir con el que se la prestaba, de manera que cuanto el novel caballero hacía era bien visto de todos. Antojósele en esto a uno de los arrieros que estaban en la venta ir a dar agua a su recua, y fue menester quitar las armas de don Quijote, que estaban sobre la pila; el cual, viéndole llegar, en voz alta le dijo:
—¡Oh tú, quienquiera que seas, atrevido caballero, que llegas a tocar las armas del más valeroso andante que jamás se ciñó espada!, mira lo que haces y no las toques, si no quieres dejar la vida en pago de tu atrevimiento.
No se curó el arriero destas razones (y fuera mejor que se curara, porque fuera curarse en salud); antes, trabando de las correas, las arrojó gran trecho de sí. Lo cual visto por don Quijote, alzó los ojos al cielo, y, puesto el pensamiento —a lo que pareció— en su señora Dulcinea, dijo:
Acorredme, señora mía en esta primera afrenta que a este vuestro avasallado pecho se le ofrece; no me desfallezca en este primero trance vuestro favor y amparo.
Y, diciendo estas y otras semejantes razones, soltando la adarga, alzó la lanza a dos manos y dio con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza, que le derribó en el suelo, tan maltrecho que, si segundara con otro, no tuviera necesidad de maestro que le curara. Hecho esto, recogió sus armas y tornó a pasearse con el mismo reposo que primero. Desde allí a poco, sin saberse lo que había pasado (porque aún estaba aturdido el arriero), llegó otro con la mesma intención de dar agua a sus mulos; y, llegando a quitar las armas para desembarazar la pila, sin hablar don Quijote palabra y sin pedir favor a nadie, soltó otra vez la adarga y alzó otra vez la lanza, y, sin hacerla pedazos, hizo más de tres la cabeza del segundo arriero, porque se la abrió por cuatro. Al ruido acudió toda la gente de la venta, y entre ellos el ventero. Viendo esto don Quijote, embrazó su adarga, y, puesta mano a su espada, dijo:
—¡Oh señora de la fermosura, esfuerzo y vigor del debilitado corazón mío! Ahora es tiempo que vuelvas los ojos de tu grandeza a este tu cautivo caballero, que tamaña aventura está atendiendo.
Con esto cobró, a su parecer, tanto ánimo, que si le acometieran todos los arrieros del mundo, no volviera el pie atrás. Los compañeros de los heridos, que tales los vieron, comenzaron desde lejos a llover piedras sobre don Quijote, el cual, lo mejor que podía, se reparaba con su adarga, y no se osaba apartar de la pila por no desamparar las armas. El ventero daba voces que le dejasen, porque ya les había dicho como era loco, y que por loco se libraría, aunque los matase a todos. También don Quijote las daba, mayores, llamándolos de alevosos y traidores, y que el señor del castillo era un follón y mal nacido caballero, pues de tal manera consentía que se tratasen los andantes caballeros; y que si él hubiera recebido la orden de caballería, que él le diera a entender su alevosía:
—Pero de vosotros, soez y baja canalla, no hago caso alguno: tirad, llegad, venid y ofendedme en cuanto pudiéredes, que vosotros veréis el pago que lleváis de vuestra sandez y demasía.
Decía esto con tanto brío y denuedo, que infundió un terrible temor en los que le acometían; y, así por esto como por las persuasiones del ventero, le dejaron de tirar, y él dejó retirar a los heridos y tornó a la vela de sus armas con la misma quietud y sosiego que primero.
No le parecieron bien al ventero las burlas de su huésped, y determinó abreviar y darle la negra orden de caballería luego, antes que otra desgracia sucediese. Y así, llegándose a él, se desculpó de la insolencia que aquella gente baja con él había usado, sin que él supiese cosa alguna; pero que bien castigados quedaban de su atrevimiento. Díjole como ya le había dicho que en aquel castillo no había capilla, y para lo que restaba de hacer tampoco era necesaria; que todo el toque de quedar armado caballero consistía en la pescozada y en el espaldarazo, según él tenía noticia del ceremonial de la orden, y que aquello en mitad de un campo se podía hacer, y que ya había cumplido con lo que tocaba al velar de las armas, que con solas dos horas de vela se cumplía, cuanto más, que él había estado más de cuatro. Todo se lo creyó don Quijote, que él estaba allí pronto para obedecerle, y que concluyese con la mayor brevedad que pudiese; porque si fuese otra vez acometido y se viese armado caballero, no pensaba dejar persona viva en el castillo, eceto aquellas que él le mandase, a quien por su respeto dejaría.
Advertido y medroso desto el castellano, trujo luego un libro donde asentaba la paja y cebada que daba a los arrieros, y con un cabo de vela que le traía un muchacho, y con las dos ya dichas doncellas, se vino adonde don Quijote estaba, al cual mandó hincar de rodillas; y, leyendo en su manual, como que decía alguna devota oración, en mitad de la leyenda alzó la mano y diole sobre el cuello un buen golpe, y tras él, con su mesma espada, un gentil espaldazaro, siempre murmurando entre dientes, como que rezaba. Hecho esto, mandó a una de aquellas damas que le ciñese la espada, la cual lo hizo con mucha desenvoltura y discreción, porque no fue menester poca para no reventar de risa a cada punto de las ceremonias; pero las proezas que ya habían visto del novel caballero les tenía la risa a raya. Al ceñirle la espada, dijo la buena señora:
Dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero y le dé ventura en lides.
Don Quijote le preguntó cómo se llamaba, porque él supiese de allí adelante a quién quedaba obligado por la merced recebida; porque pensaba darle alguna parte de la honra que alcanzase por el valor de su brazo. Ella respondió con mucha humildad que se llamaba la Tolosa, y que era hija de un remendón natural de Toledo que vivía a las tendillas de Sancho Bienaya, y que dondequiera que ella estuviese le serviría y le tendría por señor. Don Quijote le replicó que, por su amor, le hiciese merced que de allí adelante se pusiese don y se llamase doña Tolosa. Ella se lo prometió, y la otra le calzó la espuela, con la cual le pasó casi el mismo coloquio que con la de la espada: preguntóle su nombre, y dijo que se llamaba la Molinera, y que era hija de un honrado molinero de Antequera; a la cual también rogó don Quijote que se pusiese don y se llamase doña Molinera, ofreciéndole nuevos servicios y mercedes.
Hechas, pues, de galope y aprisa las hasta allí nunca vistas ceremonias, no vio la hora don Quijote de verse a caballo y salir buscando las aventuras; y, ensillando luego a Rocinante, subió en él, y, abrazando a su huésped, le dijo cosas tan estrañas, agradeciéndole la merced de haberle armado caballero, que no es posible acertar a referirlas. El ventero, por verle ya fuera de la venta, con no menos retóricas, aunque con más breves palabras, respondió a las suyas, y, sin pedirle la costa de la posada, le dejó ir a la buen hora.

Fuente : www.analitica.com/bitblio/cervantes/quijote.asp

¡ SOLO LOCO ! , ¡ SOLO POETA !

Cuando la luz se va desvaneciendo
cuando ya el consuelo del rocío
se filtra en la tierra
invisible, inaudible
-pues delicado calzado lleva
el consolador rocío, como todo dulce consuelo-
entonces recuerdas, recuerdas tu, ardiente corazón
cuan sediento estuviste
de celestiales lagrimas y gotas de rocío,
abrasado, cansado, sediento,
mientras en sendas de amarilla hierba
malignas miradas del sol crepuscular
por entre negros árboles en torno a ti corrían,
deslumbrantes, malintencionadas, abrasadoras miradas del sol.

¿Tú el pretendiente de la verdad?"-así se
mofaban-
¡no! ­sólo un poeta!
un animal astuto, saqueador, rastrero,
que ha de mentir,
que premeditadamente, intencionadamente,
ha de mentir
multicolor larvado,
larva el mismo,
presa el mismo,
¿es eso el pretendiente de la verdad?...­

Sólo loco! ­Sólo poeta!
Solo un multicolor parloteo
multicolor parloteo de larvas de loco
trepando por mendaces puentes de palabras
sobre un arco iris de mentiras
entre falsos cielos
deslizándose y divagando.
¡sólo loco! ¡sólo poeta!

¿Es eso el pretendiente de la verdad? .

No inmóvil, rígido, liso, frío,
convertido en estatua,
pilar de dios;
no erigido ante templos
atalaya de dios:­
¡no! Hostil eres a tales modelos de virtud,
mas recogido estas en el desierto que en los templos
,audaz como los gatos
saltas por todas las ventanas
y en toda ocasión
husmeas la selva virgen
tu que por selvas vírgenes
entre fieras de coloreados pelajes
pecadoramente sano y bello y multicolor corrías,
con lascivos belfos,
feliz con el escarnio, feliz en el infierno, feliz y sanguinario,
ladrón furtivo, mentiroso corrías...

O semejante al águila
que fija su mirada largo tiempo en los abismo
en sus abismos...
-­oh, girar como ella
hacia abajo, hacia el fondo, hacia adentro,
hacia cada vez mas profundas profundidades!

Y entonces
de repente
vuelo vertical
trazo precipitado
caer sobre corderos
hacia abajo, voraz,
ávido de corderos,
odiando toda alma de corderos,
odiando rabiosamente todo lo que parezca
virtuoso, borreguil, de rizada lana,
necio, satisfecho con leche de oveja...

Así, aguileñas, leopardinas,
son las añoranzas del poeta,
son tus añoranzas entre miles de larvas,
¡tú, loco!, ¡tú, poeta!

Tú que al hombre consideras
tanto dios como oveja
al dios desgarrar en el hombre
como a la oveja en el hombre
y desgarrando reír
En esto consiste tu felicidad!

"felicidad leopardina y aguileña
felicidad de loco y de poeta!"

Cuando la luz se va desvaneciendo
y la hoz de la luna
ya se desliza verde y envidiosa
entre rojos purpúreos ,
enemiga del día
y sigilosamente a cada paso
las guirnaldas de rosas
siega, hasta que se hunden
pálidas en la noche:

así caí yo mismo alguna vez
desde mi desvarío de verdad
desde mis añoranzas de día
cansado del día, enfermo de luz
caí hacia abajo, hacia la noche, hacia las sombras,
abrasado y sediento
de una verdad.

¿recuerdas aun, recuerdas tu, ardiente corazón,
que sediento estuviste?
¡sea yo desterrado
de toda verdad!
¡Sólo loco! ¡Sólo poeta! .

Friedrich Nietzsche
Fuente : www.nietzscheana.com.ar/textos .htm

viernes, 2 de febrero de 2007

GENGHIS KHAN











*
El Arte de la Estrategia
El territorio original de los mongoles se sitúa al norte de la Muralla China, lindando con las montañas Altai y Tien Shan, el río Shilka y el lago Baikal . En 1167 nació Temujin , hijo de Yesugei , que era jefe de una extensa zona entre el río Amur y la Muralla China . Yesugei fue envenenado y su hijo le sucedió con sólo trece años . A la madre de Temujin se le atribuye una enseñanza que sería de gran importancia en su vida: "tu única compañía es tu sombra".
Desde entonces , y durante veinte años , luchó para hacer valer su autoridad frente a los impostores que habían usurpado el puesto de su padre . Después de someter , por primera vez , a todas las tribus de los mongoles fue elegido como Genghis Khan , que significa "el mayor de los gobernantes, emperador de todos los hombres". La base de la actuación de Genghis Khan está en la creencia de que sólo puede haber un emperador para todos los hombres , y por lo tanto todos los pueblos deben ser sometidos a su autoridad y los pretendientes al imperio ser ajusticiados . El emperador es elegido por el consejo de jefes de las hordas . La organización social de los mongoles era igualitaria , una hermandad sin diferencia de clases y en la que estaba prohibido luchar entre sí o tener esclavos de su misma raza . El adulterio y robar caballos se pagaba con la vida , y otros delitos menores con penas de azotes .
En 1208, las hordas mongolas atravesaron la muralla china con trescientos mil hombres y durante años fueron conquistando y saqueando grandes partes del país . Genghis Khan tuvo también que sofocar varias revueltas en territorio mongol , lo que supuso la conquista de la mayor parte de Asia Central y buena parte de Europa . Utilizando ingenieros chinos completaron la conquista de Persia y superando el Caspio por el sur , los ejércitos mongoles accedieron al Cáucaso y a la estepa rusa . La amenaza mongola unió a polovsianos y rusos , antiguos enemigos que les hicieron frente con todos sus medios en el río Kalka en 1223 . La traición de los polovsianos durante la batalla significó el aniquilamiento del ejército ruso y la conquista de todos sus territorios hasta el río Dnieper .
La única limitación es que nadie podía empezar el saqueo sin permiso de su jefe , bajo pena de muerte . Genghis Khan conquistó el mayor imperio que ha habido nunca sobre la tierra , unificando toda Asia en un periodo de relativa paz . A su muerte en 1227 , su hijo recibió en herencia un imperio que se extendía desde el río Dnieper hasta el sur de China y desde el Golfo Pérsico hasta el Océano Ártico . El proceso de sucesión de Genghis Khan tras su muerte permitió a los rusos diez años de paz hasta que las hordas regresaron bajo el mando de Batu Khan, nieto de Genghis . Las tropas de Batu Khan formaban la llamada "Horda de Oro", ejército invencible que en tres años conquistó casi todos los principados rusos , Polonia y Hungría .
La Inteligencia del Gran Kan

El Gran Khan Mongol , Genghis Khan , no construyó el imperio de tierra más grande de la historia solo por la fuerza bruta y las matanzas , sino que era un gran estratega , un brillante gobernante y un terrible vengador . Genghis Khan , cuyo nombre real era Temujin , que significa el que trabaja el hierro , tenia múltiples enemigos , entre los que destacaban : Targutai , quien había matado a su padre y lo perseguía para ser él definitivamente el rey de los mongoles ; el imperio Chino, ya que los chinos habían traicionado y torturado hasta la muerte a su antepasado Ambigai ; los mekitas , quienes lo perseguían porque su padre Yesuguei había secuestrado a la hermosa Joguelún , la madre de Temujin ; y por último Yamuga , un amigo con el que había realizado un juramento de sangre y que había traicionado a Temujin . El gran Khan derrotó a absolutamente todos ellos.

Los Chinos poseían una ciudad completamente inexpugnable , que los mongoles no podían vencer. Entonces el Gran Khan les dijo a los Chinos : “Denme todos los pájaros de su ciudad y yo los dejaré en paz”. Los Chinos hicieron esto felices , y entregaron las aves en grandes jaulas . Cuando el Khan los tuvo en su poder , les prendió fuego , y éstos volaron hacia los nidos y tejados de la ciudad , incendiándola , y los desesperados habitantes corrieron fuera de ella , cayendo en medio de las espadas mongolas . En una batalla crucial , contra sus enemigos Targutai y Yamuga , Temujin , viendo que sus fuerzas eran muy inferiores , hizo que cada soldado hiciera un muñeco del porte de una persona y lo pusiera en su caballo de reserva(cuando un caballo se cansaba, se usaba otro que se llevaba al lado , siendo este ejercito uno de los más rápidos de la historia) . El ejército del Khan se vio dos veces más numeroso , atemorizando a sus adversarios , lo que fue crucial para el desenlace de la batalla .

El Khan implantó el sistema de correo más rápido de la historia , ya que cada mensajero iba a galope tendido , con un buen par de caballos de reserva , utilizando un sistema como la posta para pasar los mensajes . Este sistema también se usaba para vigilar los alrededores del Ordu o Campamento Imperial . Cuando los merkitas raptaron a su hermosa esposa , vengándose del rapto de Joguelún por Yesuguei , Genghis Khan se enardeció , y con ataques fulminantes destruyó varios campamentos merkitas hasta encontrar a su amada . Estos ataques los hacía en momentos inesperados , y eran devastadores , ya que los campamentos merkitas no poseían ningún tipo de defensa .

Genghis Khan organizó a su ejército de una forma espectacular, ya que estaba dividido en decenas (arban), centenas (yaghun), millares (mingghan)y miríadas (tumen). Estos eran dirigidos por sus respectivos jefes, pero los cinco generales más importantes del ejército mongol fueron los denominados los Lobos de Temujin : Bogorchu , su anda (hermano jurado) , Yebe la Flecha , Kubilai , Yelme y Subotei . Eran guerreros tan espectaculares , que los enemigos decían que “ Se alimentaban de rocío y carne humana . Son tan feroces que el Khan tiene que atarlos , pero cuando los libera para marchar a la guerra , cabalgan al viento delante de los arqueros , con la boca abierta , babeantes de alegría” .
Cuando sus conquistas los llevaron a Hungría , al no poder comparar la caballería ligera mongola con la caballería pesada húngara , simulaban una retirada , y cuando los caballos húngaros se agotaban bajo el peso de la armadura , los mongoles contraatacaban , lanzándose detrás de ellos , disparándoles flechas y matándolos por la espalda . Genghis Khan implanto un código de leyes muy severas inspirados en las creencias y costumbres turcomongolas . Sólo sus Generales tenían una cierta inmunidad contra estas leyes , porque se les permitía cometer cierto numero de errores , mientras que para el resto del pueblo no había escapatoria.

FRANCISCO SOLANO LÓPEZ




"¡Muero con mi patria!"...


Con esa última frase en sus labios, el 1º de marzo de 1870, en Cerro-Corá, el Mariscal Francisco Solano López, herido, agotado y desangrado, medio ahogado, moribundo y anegada en sangre el agua inmunda del arroyo que, caído sentado, lo circundaba, recibió un tiro de Manlicher que le atravesó el corazón. Ahí quedó, muerto de espaldas, con los ojos abiertos y la mano crispada en la empuñadura de su espadín de oro –en cuya hoja se leía "Independencia o Muerte"-. "O, diavo do López!" ["Oh, diablo de López!"], comentó el macaco recluta del Imperio brasileño mientras pateaba el cadáver. Las últimas palabras del Mariscal eran algo más que una metáfora: ya casi nada quedaba del Paraguay, toda su población masculina entre los 15 y 60 años había muerto bajo la metralla. Muchísimas mujeres y niños también, cuando no por las balas, por las terribles epidemias de cólera y fiebre amarilla, o simplemente sucumbieron de hambre. Por supuesto, tampoco quedaron ni altos hornos, ni industrias, ni fundiciones, ni inmensos campos plantados con yerba o tabaco, ni ciudad que no fuera saqueada. Apenas si un montón de ruinas cobijaba a los fantasmales trescientos mil ancianos, niños y mujeres sobrevivientes. Se condenó al país a pagar fortísimas indemnizaciones por "gastos de guerra". Paraguay perdió prácticamente la mitad de su territorio, que pasó a formar parte de Brasil y de Argentina (las actuales provincias de Misiones y Formosa).Cinco años antes, al comenzar la guerra de la Triple Alianza, el Paraguay de los López era un escándalo en América. El país era rico, ordenado y próspero, se bastaba a sí mismo y no traía nada de Inglaterra... Abastecía de yerba y tabaco a toda la región y su madera en Europa cotizaba alto. Veinte años había durado la presidencia del padre, don Carlos Antonio López, hasta su muerte en 1862, y desde entonces la del hijo Francisco Solano. El Paraguay tenía 1.250.000 habitantes, la misma cantidad de la vecina Argentina de entonces (¡Se exterminó en la guerra nada menos que al 75% de la población!). El país era de los paraguayos. Ningún extranjero podía adquirir propiedades, ni especular en el comercio exterior. Y casi todas las tierras y bienes eran del Estado. La balanza comercial arrastraba un saldo ampliamente favorable, y carecía de deuda externa. Contaba con el mejor ejército de Sudamérica. Tenía altos hornos y la fundición de Ibicuy fabricaba cañones y armas largas. Funcionaba el primer ferrocarril de latinoamérica, un telégrafo y una poderosa flota mercante. El nivel de la educación popular también era el primero del continente. Además, Paraguay era un importante productor de algodón, materia prima que necesitaba el capitalismo inglés en su etapa de expansión imperialista para su industria textil, principal motor de su economía. El bloqueo al sur esclavista de la Confederación, que proveía de algodón a la industria inglesa, producido por la guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), hizo indispensable para los intereses británicos la destrucción de tal nación soberana.Esos intereses manipularon al círculo de influencia del emperador del Brasil y al partido mitrista y la oligarquía porteña y montevideana, hasta promover el vergonzoso exterminio espeluznante de todo un pueblo, que incluyó de paso a las montoneras argentinas. Verdaderamente, como se ha dicho, la guerra de la Triple Alianza fue la guerra de la Triple Infamia. Lo cierto es que la marcha final de siete meses de los últimos héroes paraguayos hacia Cerro-Corá, doscientas jornadas por el desierto, bajo el ardiente sol tropical, constituye una de las páginas más sórdidas pero también más gloriosas de la historia americana. Soldados abrazados por la fiebre o por las llagas y extenuados por el hambre, sin más prendas que un calzón, descalzos porque los zapatos, como el morrión y las correas del uniforme, han sido comidos después de ablandar el cuero con agua de los esteros. Todos están enfermos, todos escuálidos por el hambre, todos heridos sin cicatrizar. Pero nadie se queja. No se sabe adónde se va, pero se sigue mientras no sorprenda la muerte. Conduce la hueste espectral el presidente y mariscal de la guerra Francisco Solano. Si no ha podido dar el triunfo a los suyos, les ofrecerá a generaciones venideras el ejemplo tremendo de un heroísmo nunca igualado.Cinco años después, el gran Paraguay de los López quedó hundido, con todo su pueblo, en los esteros guaraníes. Desde entonces el Foreing Office quedaría como dueño absoluto de la región y dejaría desarticulada, por lo menos durante un largo período que todavía sufrimos, la posibilidad de integrar en una sola nación a la Patria grande. La gran causa iniciada por Artigas en las primeras horas de la Revolución, continuada por San Martín y Bolívar al concretarse la Independencia, restaurada por la habilidad y energía de Rosas en los años del "sistema americano", y que tendría en el Gran Mariscal Francisco Solano López su adalid postrero.Pero ya un año antes de Cerro-Corá, viejo y pobre en su destierro de Southampton, don Juan Manuel de Rosas, que por sostener lo mismo que López había sido traicionado y vencido en Caseros por los mismos que traicionaron y vencieron ahora al mariscal paraguayo, se conmovió, profundamente emocionado, ante la heroica epopeya americana. El Restaurador miró el sable de Chacabuco que pendía como único adorno en su modesta morada. Esa arma simbolizaba la soberanía de América; con ella San Martín había liberado a Chile y a Perú; después se la había legado a Rosas por su defensa de la Confederación contra las agresiones de Inglaterra y Francia. El viejo gaucho ordenó entonces que se cambie su testamento, porque había encontrado el digno destinatario del sable corvo de los Andes . El 17 de febrero de 1869, mientras Francisco Solano López y el heroico pueblo guaraní se debatían en las últimas como jaguares decididos que se niegan a la derrota, Rosas testó el destino del "sable de la soberanía":"Su excelencia el generalísimo, Capitán General don José de San Martín, me honró con la siguiente manda: 'La espada que me acompañó en toda la guerra de la Independencia será entregada al general Rosas por la firmaza y sabiduría con que ha sostenido los derechos de la Patria'."Y yo, Juan Manuel de Rosas, a su ejemplo, dispongo que mi albacea entregue a su Excelencia el señor Gran Mariscal, presidente de la República paraguaya y generalísimo de sus ejércitos, la espada diplomática y militar que me acompañó durante me fue posible defender esos derechos, por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido y sigue sosteniendo los derechos de su Patria".

(Investigación : José María Rosa)

sábado, 27 de enero de 2007

FRIEDRICH NIETZSCHE




¿QUÉ SIGNIFICA CONOCER?.
Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere, dice Spinoza con aquella sencillez y elevación que le caracterizaban. Este "intelligere", ¿ qué es, en último termino, en cuanto forma por la cual los otros tres se nos hacen sensibles de un solo golpe ? . ¿ El resultado de varios instintos que se contradicen, del deseo de burlarse, de quejarse o de maldecir ?. Antes que sea posible el conocimiento es preciso que cada uno de estos impulsos adelante su opinión incompleta sobre el objeto o el acontecimiento : entonces comienza la lucha de estos juicios incompletos , y el resultado es a veces un término medio , una pacificación , una aprobación de los tres lados , una especie de justicia y de contrato , pues por medio de la justicia y del contrato todos esos impulsos pueden conservarse en la existencia y guardar al mismo tiempo su razón . Nosotros que no encerramos en nuestra conciencia más que las huellas de las últimas escenas de reconciliación, los definitivos arreglos de cuentas de este largo proceso , nos figuramos por consiguiente , que "intelligere" es alguna cosa conciliatoria , justa , buena ; algo esencialmente opuesto a los instintos , mientras que en realidad no es más que una cierta relación de los instintos entre sí . Durante largo tiempo se ha considerado al pensamiento conciente como el pensamiento por excelencia ; sólo ahora comenzamos a entrever la verdad, es deci r, que la mayor parte de nuestra actividad intelectual se realiza de una manera inconsciente y sin que nos demos cuenta; pero yo creo que esos impulsos que luchan entre sí sabrán muy bien hacerse perceptibles y hacerse daño "recíprocamente". Puede suceder que este formidable y repentino agotamiento de que se ven atacados todos los pensadores tenga aquí su origen (el agotamiento sobre el campo de batalla) . Si , quizá haya en nuestro interior heroísmos ocultos en lucha , pero ciertamente nada de divino , nada que repose eternamente en sí mismo , como pensaba Spinoza . El pensamiento consciente , y sobre todo el de los filósofos , es la menos violenta , y por consiguiente , también relativamente , la más dulce y la más tranquila categoría del pensamiento ; y por esto le sucede tantas veces al filósofo que se engañe sobre la naturaleza del conocimiento.

DE "EL GENIO DE LA ESPECIE".
El problema de la conciencia (para ser más exactos : del llegar a ser consciente-de-sí-mismo) se nos presenta sólo cuando comenzamos a comprender en qué medida podríamos prescindir de ella : y a este principio del comprender nos llevan hoy la fisiología y la historia de los animales (ciencias, éstas, que han tenido así necesidad de dos siglos para alcanzar la sospecha que cruzara por un momento la mente de Leibniz) . Podríamos , efectivamente , pensar , sentir , querer , recordar , podríamos igualmente «obrar» , en todos los sentidos de la palabra , y pese a todo ello no tendríamos necesidad de "entrar en nuestra conciencia" (como se dice imaginativamente) . La vida entera sería posible sin que lográramos vernos , por así decir , en el espejo : en efecto , aún hoy la parte de esta vida que se destaca muy por encima de los demás se desarrolla en nosotros sin tal reflejo - y sin duda también nuestra vida reflexiva , sensitiva , volitiva , por más ofensivo que pueda resultarle a un antiguo filósofo . ¿ Para qué sirve una conciencia en general , si en esencia es superflua ? . Pues bien , si se quiere prestar oídos a mi respuesta a tal pregunta y a su suposición , tal vez extravagante , me parece que la sutileza y la fuerza de la conciencia se encuentran siempre en relación con la capacidad de comunicación de un hombre (o de un animal) y que la capacidad de comunicación se encuentra , por otra parte , en relación con la necesidad de comunicación: no se debe entender esta última como si justamente el individuo mismo , que es maestro en la comunicación y en hacer comprensibles sus necesidades , debiera al mismo tiempo , incluso para sus necesidades , contar con los otros de manera rápida y sutil , existe al final un exceso de esta fuerza y arte de la comunicación , una facultad -por así decirlo - que se ha potenciado gradualmente y que espera ahora sólo un heredero que haga pródigo uso de ella (los denominados artistas son esos herederos , y del mismo modo los predicadores , los oradores , los escritores : todos los hombres que llegan al final de una larga cadena , "nacidos con retraso" -en el mejor sentido - cada vez y, como se ha dicho , disipadores por naturaleza) . Suponiendo que esto sea justo , es lícito que yo suponga que la conciencia en general se ha desarrollado sólo bajo tal presión de la necesidad de comunicación , que haya sido al principio necesaria y útil sólo entre hombre y hombre (en particular entre quien manda y quien obedece) , y sólo en relación con el grado de esta utilidad se haya , además , desarrollado . La conciencia es propiamente sólo una red de conexión entre hombre y hombre -sólo en cuanto tal se ha visto obligada a desarrollarse : el hombre solitario , el hombre ave de rapiña no habría tenido necesidad de ello . El hecho de que nuestras acciones , pensamientos , sentimientos , movimientos sean también objeto de conciencia - una parte de ellos al menos - es la consecuencia de una terrible "necesidad" que ha dominado durante largo tiempo al hombre : siendo el animal que en mayor peligro se encuentra , tuvo necesidad de ayuda , de protección ; tuvo necesidad de sus semejantes , tuvo que expresar sus necesidades , saber hacerse entender , y para todo esto necesitó en primer lugar ,"conciencia", necesitó también "saber" lo que le faltaba, "saber" cómo se sentía, "saber" lo que pensaba . Pues , lo repito una vez más , el hombre , como toda criatura viva , piensa continuamente , pero no sabe ; el pensamiento que llega a ser consciente es por tanto su parte más pequeña , y digamos sin temor que la parte más superficial y peor : en efecto , sólo este pensamiento consciente se determina en palabras , o sea en signos de comunicación , con lo que se revela el origen de la conciencia misma . En pocas palabras , el desarrollo de la lengua y el de la conciencia (no de la razón, sino sólo de su devenir autoconsciente) van de la mano . Agréguese , además , que no sólo el lenguaje sirve de puente entre un hombre y otro , sino también la mirada , la presión, la mímica : el hacerse conscientes en nosotros mismos nuestras impresiones sensibles , la fuerza de poder fijarlas y ponerlas , por así decirlo , fuera de nosotros , todo ello ha ido creciendo en la medida en que ha progresado la necesidad de transmitirlas a otros mediante signos . El hombre inventor de signos es al mismo tiempo el hombre más agudamente consciente de sí : sólo como animal social el hombre aprendió a hacerse consciente de sí mismo y es lo que aún sigue haciendo ahora , lo que hace cada vez más . Como se ve , mi pensamiento es que la conciencia no pertenece propiamente a la existencia individual del hombre , sino más bien a lo que hay en él de naturaleza comunitaria y gregaria ; que - como se desprende de todo esto - se ha desarrollado sutilmente sólo en relación con una utilidad comunitaria y gregaria ; y que en consecuencia cada uno de nosotros , con la mejor voluntad de comprenderse a sí mismo del modo más individual posible , de "conocerse a sí mismo", sin embargo hará siempre objeto de conciencia sólo lo no individual , lo que en sí mismo es exactamente su "medida media"; que nuestro mismo pensamiento , por así decirlo se adecúa a la mayoría continuamente y es reformulado en la perspectiva del rebaño por obra del carácter de la conciencia , del "genio de la especie" que impera en ella . Todas nuestras acciones son , en el fondo , incomparablemente personales , únicas , desmedidamente individuales , sin duda ; pero apenas las traducimos en la conciencia, ya no parecen serlo... Éste es el verdadero fenomenalismo y perspectivismo como yo lo entiendo : la naturaleza de la conciencia animal implica que el mundo de que podemos tener conciencia es sólo un mundo de superficie y de signos , un mundo generalizado , vulgarizado ; que todo lo que se hace consciente se convierte por eso mismo en chato , exiguo , relativamente estúpido , genérico , signo , señal distintiva del rebaño ; que a cada momento de la constitución de la conciencia se vincula una enorme , fundamental alteración , falsificación , reducción a la superficialidad y generalización . El desarrollo de la conciencia no carece , por último , de peligros y quien vive entre los hiperconscientes europeos sabe también que es una enfermedad . No es , como puede adivinarse , la oposición entre sujeto y objeto lo que me importa : dejo tal distinción a los teóricos del conocimiento , que se han quedado prendidos en los lazos de la gramática (la metafísica popular) . Ni siquiera me interesa el contraste entre "cosa en sí" y fenómeno , puesto que estamos bastante lejos de "conocer" bastante como para poder llegar sólo hasta esa distinción . No tenemos ningún órgano para el conocer , para la "verdad": "sabemos" (o creemos , o nos imaginamos) precisamente lo que puede ser ventajoso que sepamos en interés del rebaño humano , de la especie , e incluso lo que se llama aquí "ventaja" no es , finalmente , más que una creencia , una imaginación , y tal vez exactamente esa funestísima idiotez por la que un día correremos a nuestra ruina.»

FUENTE : www.nietzscheana.com.ar/textos.htm

viernes, 26 de enero de 2007

PLATON







Mito o Alegoría de la Caverna

Mito con el que Platón describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Sólo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.
En el libro VII de “República” (514a-516d), Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación”, es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones religiosas. La descripción del mito tal y como lo narra Platón en “República” se articula en varias partes:
1. Descripción de la situación de los prisioneros en la caverna.2. Descripción del proceso de liberación de uno de ellos y de su acceso al mundo superior o verdadero.
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I. DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS PRISIONEROS
Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo sólo se proyectan las sombras de los objetos portados por dichos individuos. En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.
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II. PROCESO DE LIBERACIÓN DEL CAUTIVO
*A. Subida hacia el mundo exterior: acceso hacia el mundo verdadero.
1. En el mundo subterráneo. Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, “de acuerdo con su naturaleza” le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos.
2. En el mundo exterior. Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y, acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años, que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto. Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de la sombras y al que es capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.
*B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros.
1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna. Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han estropeado los ojos y que no vale la pena marchar hacia arriba.
2. Burla y persecución. Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo perseguirían y lo matarían.
FUENTE: