jueves, 12 de abril de 2007

LA TRAICIÓN




¿JUDAS FUE UN DELATOR ABYECTO O EL MEJOR DE LOS APOSTOLES?

La pascua cristiana recuerda la muerte de un judío y la traición de otro. Jesús ha quedado como el modelo del sacrificio altruísta, y Judas como el nombre del egoísmo más abyecto. Quizá la historia no sea tan simple, y el traidor haya sido mucho más generoso que el héroe: la traición siempre es mas fácil que la gloria.
Las pinturas renacentistas lo muestran con la clásica cara del judío taimado, del judío pintado por antisemitas: los ojos chicos, el pelo renegrido, la nariz torva, la barbita afilada. Pero nadie sabrá nunca que cara tuvo Judas. Tampoco de dónde venía, que edad tenía, que hacía en la vida antes de dejarlo todo para seguir a Jesús por Israel, junto con los otros apóstoles. Lo único que se sabe de Judas Iscariote es que un día, entregó a su jefe y se convirtió, sin más trámite, en el símbolo universal de la traición.
Un jueves, Jesús convocó a sus apóstoles a una cena, que después se llamaría la Última. Y, mientras comían, anunció que su fin estaba próximo, y que uno de ellos habría de traicionarlo. Poco después dio a Judas un trozo de pan embebido en salsa y le dijo:
Lo que tengas que hacer, hazlo enseguida.
Y Judas, obedeciendo a su señor, salió a buscar a los sacerdotes a los que debería entregarlo. Después, cuentan los Evangelios, cuando su traición ya estaba consumada, Judas no pudo soportar la culpa, devolvió las 30 monedas del “precio de la sangre” y se colgó.
“No una cosa, todas las que la traición atribuye a Judas Iscariote son falsas”, escribió Thomas de Quincey. Y es cierto que la historia es rara. Para empezar, Judas el gran traidor, era un apóstol: uno de los doce que Jesús había elegido para que lo acompañara noche y día, y guardaran sus palabras. Y es difícil pensar que Jesús, el Dios, pudiera equivocarse tanto en su elección.
El Evangelio de Juan trata de justificarlo diciendo que “esa noche, Satanás entró en el cuerpo de Judas Iscariote”. La explicación es pobre. Tampoco es muy convincente la de Mateo: la codicia. Los 30 denarios de plata que Judas recibió eran el precio, en esos días, de 25 gramos de ungüento de nardo, o de un esclavo muy barato, o del trabajo de un albañil durante un mes. Las razones no cierran. Pero lo peor de todo ésto es que, si seguimos el relato apostólico, la traición de Judas era innecesaria.
En los Evangelios, Judas va a ver a los sacerdotes y les ofrece entregarles a su jefe. Pero Jesús no está escondido, se muestra todo el tiempo en público, es fácil de localizar: no es necesario que nadie lo entregue. La traición de Judas es un gesto superfluo, totalmente inútil.
(O un misterio religioso. Para eso sirven, entre tantas otras cosas, las religiones: para explicar lo inexplicable, llenar de su propia lógica lo ilógico. Pero esa vía no nos lleva a ninguna parte.)
Todo depende de cómo imaginemos la “mayor historia jamás contada”, la del judío Jesús. Para eso, el contexto es importante. En esos años, en Israel, solían aparecer profetas que anunciaban la liberación del yugo romano y el reestablecimiento de un reino hebreo – o, incluso, el Reino de los Cielos- , Algunos eran más políticos y otros más místicos, pero casi todos se presentaban como el Mesías – el ungido por el Señor-. Y casi todos predicaban que esa liberación vendría por la vía de las armas – y que el Mesías sería el jefe militar capaz de conducirla-.
Aunque la Iglesia trató de presentar a Jesús como un líder pacifista, los Evangelios están llenos de citas que muestran la tendencia guerrera: “No penséis que he venido a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada”, cita Mateo, 10:34. “Y el que no tenga espada, venda su manto y cómprese una”, recoge Lucas, 22:36 – entre muchas otras-. Los teólogos cristianos se han pasado siglos tratando de explicar que eran metáforas. Pero es mucho más probable que sean los restos de la idea primitiva, que los primeros evangelistas no pudieron expurgar a tiempo. “Haciendo de cuerdas un azote, los arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes: derramó el dinero de los cambistas y derribó las mesas (Juan 2:15)”.
La violencia era, entonces, una de las formas de apresurar la llegada del Reino de los Cielos. Y, sobre todo, el sacrificio. El sacrificio siempre ha sido una pieza básica de la tradición judeo-cristiana y, de ahí, pasó a serlo en la tradición militante.
Quizá Jesús y sus seguidores – como dicen las versiones evangélicas- realmente creían que Él debía morir sacrificado para acelerar la llegada del Reino de los Cielos. Entonces había que producir ese sacrificio. Había muchas formas posibles: por alguna razón, Jesús decidió que la vía fuera la traición: “Cristo, que disponía de inagotables recursos que sólo maneja un Dios, no necesitaba de Judas. Lo eligió porque quiso”, dice Nils Runeberg en su Cristo y Judas.
“Si (para salvar a los hombres) Dios se había rebajado a ser mortal, Judas podía rebajarse a ser un delator”, sigue diciendo Runeberg. Una delación que no sirve para nada: sería, si acaso, una traición didáctica. Por momentos sospecho que Cristo quería enseñarnos la necesidad de la traición: la traición como verdadero motor de la historia. Es una idea, y sus discípulos la han aplicado mucho. La necesidad de rebajarse hasta la abyección, el verdadero renunciamiento: no a la vida, que es fácil, sino al honor, a la propia memoria, al juicio de la historia.
El Cristianismo es una religión basada en el sacrificio. Pero, en un punto, se quedó a mitad de camino: el verdadero sacrificio no fue el de Jesús, imponente, magnífico, sino el de judas, en cambio, no podría escapar al escarnio infinito.
Él fue el cristiano verdadero, el que llevó la lógica del sacrificio hasta el fondo del fondo.
Si así fue, nadie debe haber sido más feliz que Judas: entendió o creyó entender que ése era su papel y lo abrazó con alegría, con la seguridad de que nadie podría, nunca, sacrificarse más que él. En un sistema donde el sacrificio es lo mejor, nadie podría superarlo jamás. Se equivocó en un sólo punto: creyó, quiso creer, que sus continuadores serían más sutiles. No contó con su estrechez de miras.
Pero hay otra versión posible: quizá Jesús fuera más parecido a sus colegas profetas-guerreros, y pensara – como todos ellos- que la forma de apurar la llegada del Reino consistiera en echar a los romanos y reestablecer el Estado judío: hay muchos indicios e historiadores que sostienen ésta hipótesis.
Por eso fue a Jerusalén en el momento de mayor afluencia de peregrinos, cuando cualquier chispa incendiaría la llanura. Pero, al cabo de un par de intervenciones públicas, los revoltosos vieron que la llanura no se incendiaba. La situación era complicada: estaban por perder una oportunidad importante. Y entonces alguien -¿Judas? ¿El propio Jesús?- decidió que la única forma de fogonear esa rebelión era entregando al jefe a los sacerdotes – y a los romanos-.
Quizá fue el propio Jesús el que decidió su entrega – y por eso le dice a Judas que se apure-. Quizá creía que su juicio o la amenaza de su ejecución podían provocar la revuelta esperada. Si esto fue así, si así se equivocó, éste error explicaría la frase más misteriosa de los Evangelios: Jesús en la cruz, moribundo, gritando “¿Padre , por qué me abandonaste?”.
Pero quizá la idea haya sido de Judas el Sicario. Judas era, según distintas tradiciones, uno de los más extremistas del grupo; su segundo nombre, Iscariote, ha sido interpretado como una deformación de sicari, la palabra latina que designaba a los guerrilleros urbanos judíos que usaban puñales, -sicarus-.
Quizá Judas pensó que sabía mejor que su jefe lo que era bueno para su movimiento. Quizá creía que Jesús había fallado como Mesías –al no conseguir su insurrección-. O que sabía que tenía que entregarse pero no se animaba. O que los sacerdotes no habían pensado en prenderlo. En cualquier caso, su “traición” era necesaria para completar el proceso. No por bajeza; si acaso por soberbia: porque él sabía mejor que nadie lo que Jesús y su movimiento precisaban. Y tenía que hacerlo, aunque no lo entendieran: su misión era tan importante que pasaba por encima de tales nimiedades.
En realidad, más que traición era llevar su coherencia hasta las últimas consecuencias.

Jesús o Judas, quienquiera que haya sido, fundó en ese acto, una idea que tuvo muchos seguidores: “cuanto peor, mejor”. J. o J. Es el primero de una sucesión de iluminados que creyeron que, cuando el cambio se demora hay que “agudizar las contradicciones” para acelerarlo. Y, en su caso, tuvieron razón.
En verdad, J. o J. Fundó muchas cosas. Como lo importante en la historia de Jesús es su muerte, todo lo que pasó en esos últimos días fue, para sus fieles, decisivo y fundante. El episodio de la Cena y la Traición instaló muchas ideas: que el pan y el vino son carne y sangre de un dios, que trece en una mesa es un presagio horrible, que todo grupo –incluso el más puro- incluye a un traidor, que no hay nada mejor que el sacrificio.
Pero esos actos fundaron, sobre todo, una religión muy distinta de la que habían pensado. Durante los 30 años que siguieron a la muerte de Jesús, sus seguidores fueron un grupo escaso, integrado por Judíos y casi limitado a Jerusalén y alrededores. Su Mesías era un caso dudoso, seguramente un falso: había perdido, y había sido ejecutado de manera infamante – la ejecución por la cruz era tan indigna, tan propia de esclavos, que los cristianos tardaron 300 años en empezar a usarla como símbolo; hasta entonces, solían identificarse con un pez- . En esos primeros años, la idea del profeta-guerrero mantuvo su fuerza en Israel: hasta la gran derrota judía que terminó con la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.C. Entonces, la secta judía de los cristianos estaba madura para su gran cambio.
Su instigador fue Pablo, el reformista. Fue él quién abrió la secta a los no-judíos. Y fue él, sobre todo, quién trató de despojarla de cualquier contenido político y belicoso. Hasta entonces, el cristianismo era un movimiento de fuerte crítica social, que anunciaba que los ricos y los poderosos del mundo serían castigados. Pero si el Imperio Romano era imbatible había que evitar el enfrentamiento y centrarse en otro territorio: el del espíritu.
Pablo sacó al cristianismo de la órbita de Israel y de cualquier disputa terrena; a partir de ahí, su reino realmente no fue de este mundo.
Pablo fue el que convirtió al Cristianismo en lo que había sido y, así, consiguió que fuera lo que después fue: la religión del Imperio. Pablo fue, digamos, el pragmático de aquel movimiento: el supertraidor exitoso, el entregador, que consigue que su acto se recuerde como sutileza, genialidad, iluminación. A partir de Pablo, la historia del Cristianismo tuvo que ser reescrita, para concordar con ese nuevo presente. Y entonces, en esa nueva historia, la acción de Judas quedó convertida para siempre en la traición terrible, inexplicable que ahora se nos cuenta.
*
Se preguntará que hace un artículo como éste en un blog como éste ....?
En todo final el argumento de la traición debe ser esclarecido, si se entró a este universo por una traición y un engaño, no se llega a la salida sin pasar por aquí........
Este relato tiene mucho contenido más allá de su relación con el judaísmo y con la figura de Jesús, invito a profundizar la figura de la TRAICIÓN...........
Leer : "JUDAS" de Giussepe Lanza del Vasto.

martes, 6 de marzo de 2007

Gueorgui Ivánovich Gurdjieff


Curioso y de notable inteligencia, el niño dominaba ya varios idiomas: turco, armenio, ruso y griego. Fue enviado a la escuela municipal rusa y quizás no habría pasado de allí si no fuera porque llamo la atención del padre Borsh, un alto dignatario de la Iglesia ortodoxa rusa quien, a pesar de su rango, vivía con modestia y ayudaba a los pobres. Hombre inquieto tocaba el violín y era un apasionado de la astronomía, la química y la cultura asiría.
En 1879, la familia decidió que Giorgiades seria sacerdote o medico, y el padre Borsh se hizo cargo – junto con los diáconos militares – de su entrenamiento: matemáticas, química, astronomía, historia, geografía, teología, anatomía y fisiología. La sed por aprender de Gurdjieff era inmensa. Leía todo lo que caía en sus manos, cuestionaba, preguntaba y ponía en jaque a sus maestros. El padre Borsh dedicaba mucho tiempo a conversar sobre las “leyes de la vida” con este joven en el que reconocía aptitudes intelectuales excepcionales.
En esa época Gurdjieff sobrevivía como la mayoría de los niños y jóvenes de Kars: con pequeños hurtos. Y aprendía de su tío, Giorgi Mercourov, a reparar maquinas y bordar almohadones. Al mismo tiempo, tomaba contacto con lo “mágico”, a traves de experiencias paranormales que exacerbaron su interés por comprender lo que estaba más allá de lo cotidiano.
A los 17 años, viaja a Tiflis para emplearse en el ferrocarril. Allí conoce a sus primeros compañeros en la búsqueda de conocimientos ocultistas: el seminarista Sarkis Pogossian y un vendedor de libros llamado Abram Yelov. Los tres se mezclan con una ciudad poco escrupulosa en materia de moral y se ganan la vida con ciertos contratos poco claros.
Gurdjieff sentía un impulso irresistible por comprender claramente la precisa significación, en general, del proceso de la vida en la Tierra de las diferentes formas de criaturas, y en particular de la finalidad de la vida humana a la luz de estas interpretaciones.Las interrogantes eran demasiado profundas para ser respondidas por los sistemas filosóficos y religiosos conocidos. El joven empezó a sentir el susurro de antiguas voces que quizás tendrían las respuestas. Se preguntaba si la verdad no estaría escondida en los templos ocultos de los iniciados, ¿existían aun los esenios, los pitagóricos, la mítica hermandad de Sarmung?
En 1886, los amigos encuentran la primera clave cuando escarbaban en las ruinas de Ani. Entre unos pergaminos, descubren una referencia de la “Hermandad Sarmung”, que sugería que había sido una escuela de los aisores, situada “entre Urnia y Kurdistan”.Gurdjieff decide viajar a esa amplia zona. Su meta es encontrar el monasterio y ser aceptado en él. Este proyecto incierto es el comienzo de una búsqueda por Transcaucasia y Asia Central protagonizada por un verdadero guerrero espiritual que después de veinte años volverá al mundo para no descansar, sino para transmitir con increíble energía todo lo aprendido en esos épicos viajes.
Alrededor de 1895 se constituye alrededor de Gurdjieff el grupo de los “Buscadores de la Verdad”. Eran unos quince hombres jóvenes y una mujer: Vitvitskaia; entre ellos había expertos en arqueología, ingeniería, música, geografia....
Esta es una de las épocas más confusas de su biografía, Gurdjieff viaja incansablemente con sus amigos, regresando cada cierto tiempo a Tiflis para reponerse de exóticas enfermedades contraídas en tierras del Kurdistan, Ashkhabadian o el Tibet. En medio de guerras, revoluciones y luchas civiles, Gurdjieff contacta con los mas santos entre los santos de casi todas las organizaciones herméticas, de casi todas las sociedades, congregaciones, partidos, uniones, etc, religiosas, filosóficas, ocultas, políticas y místicas que eran inaccesibles para los hombres ordinarios.
En ese periodo, su autorretrato lo muestra ganándose la vida como un astuto empresario de alfombras orientales, antigüedades y cloisonne chino; negociante de petróleo y arenques en vinagre; reparador de maquinas de escribir y coser; dueño de restoranes que abría y cerraba con la mayor facilidad. Y con la habilidad de artista, pintaba gorriones y curaba por hipnosis a drogadictos y alcohólicos. Según rumores no confirmados, también fue agente político.Gurdjieff solía decir a sus discípulos que hay que ser maestro de este mundo antes de poder dominar el otro mundo, un ejemplo de ello es el modo en que siempre se procuro las necesidades mundanas para sustentar su trabajo espiritual.
Creta, Tibet, India, Jerusalén, Egipto .... Es difícil seguir su huella. En este último país encontró a su mejor amigo, el príncipe ruso Yuri Liuboviedsky, con quien compartió un maravilloso descubrimiento: un mapa de “Egipto antes de las arenas”.El “Tigre de Turkestan”, como lo llamaban algunos, recoge en un sitio un símbolo, en otro técnicas y en otro danzas. Los senderos secretos lo llevaron, entre 1898 y 1899, a algún lugar del norte de Afganistán. Con los ojos vendados, por fin fue guiado por cuatro jinetes hasta el monasterio Sarmung, donde Gurdjieff comprendió en profundidad el significado de las Danzas Sagradas, el Eneagrama y la armonía de los números, corpus iniciativo de su enseñanza futura. Este encuentro con la milenaria sabiduría oculta en las montañas es tomado por muchos como una alegoría, ya que es imposible comprobar su verdad histórica. Gurdjieff jamás dio la ubicación exacta del monasterio.
En su recorrido por los centros iniciativos, no podía faltar el Tibet, donde estudio (alrededor del 1900) danzas rituales, medicina y técnicas psíquicas. De allí, a causa de una refriega entre tribus montañesas, vuelve gravemente herido de bala. Sufre entonces, una profunda experiencia mística que lo lleva a asumir el sentido de responsabilidad, “lo que a El le es posible e imposible en el dominio del gran mundo, debe serme posible e imposible en el dominio de mi pequeño mundo” – dijo. A partir de ese día intensifica su búsqueda del autodominio.Todo el horror de la situación de las comarcas donde estuvo lo hace percibir al hombre en su estado de sueño profundo, sufriendo por sus pasiones y sin ningún objetivo. Y comienza a experimentar el “impulso eseral ” o amor a sus semejantes. En adelante, la compasión ira de la mano de la sabiduría y buscara el ideal del “buen egoísta”. Después de un breve retorno a Alexandropol, parte hacia el Asia Central y recibe, por tercera vez, el impacto de una bala perdida, en esta ocasión como resultado de una pelea entre cosacos y gourianos.Aunque se había prometido a si mismo no usar sus poderes psíquicos, se establece en Tashkent, capital de Turkestan, para transformarse en “Instructor Profesor” de ciencias supranaturales. Quizás lo hizo porque necesitaba tener tranquilidad económica para sintetizar el conocimiento acumulado y enseñarlo. Y, también, porque los rusos europeizados eran un rico campo para el estudio de la psicología humana.
A principios de 1912, llego un pasajero muy especial a Moscú. En su equipaje traía nada menos que un crisol ideológico que era al mismo tiempo cosmología, psicología, topología humana, critica semántica, epistemología, cosmogonía, fenomenológica de la conciencia y filosofía existencial practica.Veinte años había tomado a Gurdjieff cristalizar y organizar los fragmentos del conocimiento adquirido y se sentía listo para congregar discípulos. Y lo hizo con su particular estilo. Después de recorrer las conmocionadas calles moscovitas, recibía en las noches a la gente disfrazado de “el príncipe Orzay”, con turbante y bata de seda. En esos días, conoció a la condesa Julia Osipovna Ostrowska, con quien permaneció casado hasta la muerte de ella.Poco a poca, se va formando un grupo de seguidores importantes, entre los que se destaca P.D. Ouspensky, a quien conoce en 1915. Un año antes, Gurdjieff había supervisado la primera obra literaria de su enseñanza, escrita por un discípulo anónimo y titulada Vislumbres de la Verdad.
Hay vientos de guerra y revolución lo que obliga a Gurdjieff a moverse buscando una plaza segura. A fines de 1917 se traslada a Essentuki, en el Caucaso. La nueva sede del Instituto para el desarrollo Armónico del Hombre seria una prueba de fuego para sus alumnos. En jornadas inacabables e intensas, practican danzas sagradas, telepatía, ayunos, caminatas y sus famosos ejercicios del “stop” y los “brazos extendidos”. Se producen alejamientos, como el de Ouspensky, quien continua entregando el conocimiento adquirido pero en forma independiente, aunque sin perder del todo el contacto con Gurdjieff.En plena revolución, la ciudad pasaba de mano en mano y nadie tenia la vida asegurada. Como un prestidigitador, inventa una expedición en busca de dólmenes; consigue los permisos correspondientes y parte con sus alumnos en un viaje complicado y no exento de peligros, que culmina en Tiflis, capital de Georgia, todavía en manos del ejército zarista.Allí establece por tercera vez su Instituto, en 1919, lo siguen Mdme. Ostrowska, los Stjoernval y los De Hartmann y se agregan Alexandre y Jeanne de Salzmann. Pero las condiciones políticas de Georgia nuevamente lo obligan a emigrar, esta vez a Constantinopla. Ouspensky, que esta allí, le confía su propio grupo de alumnos y lo apoya por un tiempo, pero vuelven a separarse, y Gurdjieff decide aceptar una invitación de Jaques-Dalcroze para instalarse en Hellerau, cerca de Dresden.La idea de avecinarse en Alemania no prospera por litigios legales, tampoco el ofrecimiento de sus seguidores en Londres, por lo que Gurdjieff pone sus ojos en Francia. A pesar de todos estos cambios, “el trabajo” (termino con el que se denomina a la practica concreta de las enseñanzas gurdjieffianas) se mantiene y el grupo continua, ya que precisamente, el cuarto camino, vía evolutiva dentro de la cual se inscribe este trabajo, se desarrolla entre las tormentas de la vida cotidiana.

FUENTE : www.wikilearning.com/breve_aproximacion_a_la_vida_y_obra_de_g_i_gurdjieff-wkc-2252.htm

domingo, 25 de febrero de 2007

FANTASMAS

Vivimos proyectados y proyectando en un sin fin de personajes internos que luchan por aflorar para tomar el control de nuestra vida , cada uno de ellos busca su "individuación" , extraña paradoja ya que no son independientes de sus "otros" , pero sí pueden controlar .......

Cada personaje guarda secretos profundos, algunos traumáticos, otros de "culpa", deseos imposibles, deseos cumplidos que se transforman en pesadillas... tan profundos que asusta su abismo . Y creemos que conjurarlos con algún símbolo es suficiente para vernos en la cima de las superaciones . La psiquis tiene una ley , y es la "reversión" , por más pequeño que sea un deseo si este no es cumplido , se agigantará logrando dar vuelta la atención para encausarla hacia sí . Es interesante ver algunos :


Tenemos el héroe, polifacético, arriesgado, generoso... pero a medida que van pasando los años el hastío de tanta bondad y tanto heroísmo se convierte en una gran mezquindad . Se llega a ser tan bueno que ni siquiera se detesta a los malos, no se tiene malos sentimientos, incluso hay mortificación por sentirse héroe , y no se ve que es uno mismo que busca imponerse como tal en forma muy sutil , estableciendo permenentemente el duelo de poder con otros personajes, que no son tan "buenos" pero que en algunas situaciones son capaces de liderar situaciones , de tomar decisiones trascendentales, de dar pasos decisivos. ¿Quién no ha sentido nunca que otro era más reconocido o más amado o tenía más éxito que nosotros sin merecerlo? .


Tenemos otro personaje en el que un brillo extraño , a modo de espejo reflejante , lo hace aparecer como imponente , y apabulla que muestre tanto desdén y sea tan hiriente con otros, pero ¿acaso no está provocando conscientemente el odio? , ¿por qué desea ese castigo y ese castigar ? Es el eje sobre el que giran las tensiones pasionales .


Tenemos a uno de los "indispensables" el que tiene las mejores frases , sardónicas y divertidísimas sus "sentencias" son ejemplares , motes perfectos que nos encanta usar cada uno porque los hemos inventado nosotros, y que encajan a la perfección con su objetivo. Lo brillante del personaje es su rapidez mental y su inteligencia, puestas al servicio de un humor ácido. Por ejemplo, cuando usa un mote, no lo repite, simplemente es lo que se le pasa por la cabeza en ese momento, y eso es muestra de agudeza. No quiere hacer gracia a otros, sino divertirse él mismo.


Un personaje fascinante desde el principio y el más necesario para sobrevivir por su adaptabilidad , es el que más directamente efrenta sus miedos y, no por que los supere o comprenda , sino por que detrás de actitudes de "chacal"disfruta de ello tanto como puede, y poco a poco, va surgiendo un duelo de poder entre su empuje arrogante e intrépido y la pasividad, lo acomodaticio, pues esa lucha es necesaria para el que busca trascendencia en la experiencia. Muy interesante es cómo los que se ven fuertes y toman decisiones de acción, también las toman para esconder la verdad a otros, como hacen los políticos cuando no nos cuentan verdades que tenemos derecho a saber escondiéndolas detrás de sonrisas que aterrorizan y, al tiempo son encantadoras .


Otro personaje es el que se muestra colaborador con todos, simpático, buen "escuchador", conoce secretos de tantos que a veces se lía, hasta que mete la pata alguna que otra vez y dice que no puede llevar un listado de quién sabe qué para no errar , busca significados y teorías hasta enloquecer, para descubrir que miles de personas se devanan los sesos como él sin verdaderamente dar luz a sus propósitos .


Hay un personaje que su interés está por no ser capaz de integrarse con el resto y mantener permanentemente una gran tensión en su medio buscando que sean los demás los que lo cobijen . Otro personaje es de los que se dejan llevar, por eso sorprende tanto cuando se muestra decidido , parece débil pero en realidad se esconde para ver a los otros y actuar con versiones paralelas de los mismos y así parecer un ser genial . Es interesante observar el personaje que se maneja , no tanto por interés en sí mismo como en relación con los demás en tanto maneje las tensiones sexuales de los otros .Muestra con claridad cómo "el lado oscuro" es mucho más atractivo .También tenemos uno que constantemente muestra el amor-odio de bastantes maneras diferentes que se lo puede creer con autoridad de juez .


Algo curioso es cuando uno mismo hace de padre e hijo con conflictos para reconocerse como tales , pues en realidad no hay integración de la conciencia para notar esos aspectos .


Bueno la lista es extensa , y sólo expongo este breve panorama para recapacitar sobre mí mismo , pues a veces me parece que integrando una Mística quedo con la autoridad suficiente para expurgar personajes que a la larga se transforman en fantasmas .......... , y estos jalan ......!!!!!

sábado, 24 de febrero de 2007

DETRÁS DEL TIEMPO


Rocío - Petreo

He llagado hasta la cima del recuerdo ,
última montaña del pasado ,
los años me pesan ,
atan mis manos .
¿Dónde estás cuando te nombro ?.

Me fui en un hilo de plata
construido por el tiempo ,
respondo al sereno mandato
de una matemática cósmica
hacia la última estrella ,
hacia la clave del concierto
donde la piel , se regenera con la llama .

Veo mi piel convertida
en una ciudadela inexpugnable
donde la magia duerme
acunando sueños .
La mano que gobierna los fracasos
moja mi frente y en tu sonrisa quieta
me muestra el dolor .

Es cierto , me fui ,
no te lastimes ,
hay un acorde de mis días
a tu lado ,
que siempre te redime .

Mis brazos de fragua
lo intentaron ,
tu corazón de hielo
esperaba por mis manos .

Nos amamos .
Se produjo la alquimia .

En la desolada planicie de mi espalda
se esconde un nuevo frío .

Vuelvo con el fuego
y en el leño del mundo
te seguiré alumbrando .
Un manto purpura cabalga sobre el viento
anunciando el destierro
del último beso .

Vuelvo con la brisa ,
te acaricio el pecho
en la desnudez de la noche .

Surcos de amort en mis mejillas ,
grietas , ríos de sal .

Regreso en tu nostalgia ,
purifico con su sagrada sustancia
ese vacío que no te pertenece .

La historia me somete
a una larga tortura ,
una pared se adueña de tu esencia .

Seguimos unidos
con ropajes diferentes .

He de convocarte
cerrando los ojos
para poder tenerte .

Tal vez me aparezca
en uno de tus sueños
y acordemos un pacto .

Mi ser es un clamor
de urgencias
y mis ojos mendigan
tu regreso .

Espérame con paciente calma
y del retrato que miras
todos los días
soltaré mis manos .
Te llevaré a mi tiempo
y desde su ventana
volveremos niños
con los nuevos juegos
con los ojos limpios .

Me iré en nubes difusas ,
me entregaré a la negrura ,
seguiré la huella de tus pétalos
sueltos en la senda .

Y será otra alquimia .

Será otra historia .
Pero el amort será el mismo

RICHARD WAGNER



Amor y Misticismo en la obra de Wagner

Wagner no se contentó simplemente con copiar la leyenda sino que se sirvió del arte para darle una versión más amplia y libre. Su libreto se basó en la epopeya de Wolfram von Eschenbach, en la "Introducción a la historia del Budismo Indú" de Bournouf (Chakya Muni se convierte en Buda al "conseguir la sabiduría por la piedad" como Parsifal) y finalmente en la tradición evangélica cristiana. Establece dos mundos antagónicos -según el antropólogo Lévy Strauss-, el del Grial que es en mundo supernatural, de la virtud y de la bondad y el de Klingsor, el mundo terrenal, del mal, representado por el Jardín Encantado de los placeres, en donde moran las mujeres-flores, que debe ser aniquilado por los caballeros del bien bajo los auspicios del símbolo sagrado de la sangre de Cristo. Angebert dice que el romance de Perceval, caballero perfecto del Santo Grial, (personaje de la leyenda francesa, que se asimila a Parsifal en Germania) fue inspirado por Walther de Aquitania, dirigente cátaro, y que luego Wolfram von Eschenbach, posiblemente templario, lo tradujo y lo completó para hacer del poema una apoteosis del templarismo unido al catarismo occitano. El Santo Grial representó la más elevada aspiración del cristianismo esotérico encarnado en esos Cátaros (puros) y su búsqueda es, por lo tanto, la cruzada en pos de la liberación del espíritu.
Parsifal es un adolescente de origen noble que anhela convertirse en un gran caballero y llega a Montsalvat, al castillo del Santo Grial, en donde están los caballeros; el rey Amfortas, guardián del Grial, ha pecado porque el mago Klingsor le hizo sucumbir con una mujer y el vaso sagrado debe salir de sus manos para evitar ser mancillado. Por última vez el rey eleva la copa sangrante y Parsifal siente que se difunde por los aires una música y un perfume inefables, hechos de sufrimiento y ternura.
Parsifal ignora el significado de la copa, desconoce que es el vaso de esmeraldas en que Jesús celebró la última cena y en donde José de Arimatea recogió la sangre de Cristo. Esta reliquia posee la virtud de rejuvenecer y dar nuevas fuerzas a los caballeros inocentes de corazón que puedan contemplarla. Klingsor ha herido al rey con su lanza y producido una herida incurable. Parsifal debe sustituir a Anfortas en su reinado espiritual. Por eso Klingsor envía a Kundry -símbolo del ser humano en el cual hay una faceta espiritual y otra de pecado-, para seducir a Parsifal pero cuando parece sucumbir logra serenarse en un supremo esfuerzo y siente en su corazón una quemadura, que es la de Amfortas, el rey pecador, ya que la voluptuosidad es madre de dolores.
Finalmente Parsifal es coronado Rey del Santo Grial, vestido con túnica blanca como caballero sin mancha y Kundry, arrepentida, llora a sus pies. Entonces resuena la maravillosa música del hechizo de Viernes Santo. Parsifal toca con la lanza sagrada la herida de Amfortas y éste cura; luego eleva la copa de esmeraldas por encima de la concurrencia y brota una luz roja envolviendo a los caballeros con su gloria en un bautismo de fuego. A los acordes del coro místico llega una paloma que se cierne sobre el Santo Grial y así termina este cuadro simbólico de la Redención.




La Tetralogía. Los Nibelungos.

La tradición escandinava dice que sólo aquellos que morían combatiendo tenían derecho de ser llevados al Valhala o morada de los dioses, porque Wotan no quería más que a los hombres fuertes y poderosos; los que morían por enfermedad o pacíficamente en su cama debían ir a un mundo inferior. Las walquirias, hijas del dios, pasaban por el aire a gran velocidad, para acudir a donde hubiera un combate mortal ; cuando uno de los combatientes moría, ellas le llevaban al Valhala, la morada de los dioses, donde era resucitado y vivía la gloria por siempre jamás. La enseñanza es que sólo los nobles y valerosos que luchan en la batalla de la vida hasta su muerte son dignos del progreso, no los conformistas o quienes se resignan ante las condiciones adversas.



La Walkiria .

La Walkiria muestra a los hombres liberados del miedo original enfrentando a los poderes tenebrosos guiados por el inmundo enano Alberich. Los dioses descienden entre los hombres para ayudarles y les enseñan la sabiduría. Brunilda, la altiva hija de Wotan es el personaje central." Sigmundo y Siglinda, hermanos Walsung, raza de esencia divina y perseguida, separados por la desgracia, vuelven a encontrarse; él obtiene la poderosa espada dejada en un tronco por Wotan para quien pueda arrancarla de allí (la fuerza sólo es para quienes son merecedores). Sigmundo, culpable de su amor incestuoso debe ser inmolado y muere en combate con Hunding, esposo de Siglinda.
La célebre "Cabalgata de las Walquirias" sirve de preludio del acto tercero en el que Brunilda anuncia a Siglinda que un hijo conservará la espada de Sigmundo; es el consuelo divino, que comenta el tema de la redención por el amor (que adquirirá toda su importancia en la escena final de El Ocaso de los Dioses). Esto enfurece a Wotan que condena a Brunilda, por su desobediencia, a un sueño del que sólo será despertada por quien habrá de ser su esposo. Loge enciende alrededor de ella una muralla de fuego y el tema de Sigfrido, guardián de la espada, anuncia que será él quien atraviese el círculo protector dentro del cual duerme la walquiria.




"Sigfrido".

Él es el prototipo de héroe germánico, valeroso y noble, dotado de todas las virtudes e inmune al miedo; oponiéndose a las fuerzas del mal mata a Fafner y se apodera del anillo mágico. Descubre el amor con Brunilda pero la superioridad de los dioses ha terminado porque ella pierde su divinidad pero adquiere la facultad y el derecho de amar, todo lo cual está maravillosamente expuesto en una música brillante que es "El Idilio de Sigfrido". Al sucumbir a la pasión terrena, la walkiria ha destruido las defensas del Valhala, fortaleza de los dioses y ha desatado las runas:
"¡Crepúsculo de los dioses, sal del abismo;Noche de la nada, nubla el mundo!".



El Mito de Tristán e Isolda .

La muerte tendría que cumplir la función de liberar al hombre del peligro de despertar, pero ¡en qué forma!, durante la más profunda intimidad humana: la unión de amor. Sin embargo, los restos de conciencia humana, la tremenda individualidad y el fatal egoísmo, enemigo implacable de la dicha de los mortales, hacen que Tristán fuerce activamente a la muerte a venir, desgarrándose las vendas de sus heridas en el momento mismo que siente la dicha inmensa de ver que Isolda le ofrece la más ferviente prueba de un grande y ciego, por lo mismo verdadero, amor: su llega junto a su lecho de dolor, luego de haberlo buscado desesperada y de haber abandonado todo, decidida a afrontar todas las consecuencias de su pasión. Ella siente en lo más profundo de su ser la barbaridad e inconsecuencia desesperada de la acción individual asumida por Tristán al buscar la muerte sin ella, solo, en la plenitud de su pasión inconmensurable.

Fuente : http://www.weblaopera.com/articulos/arti18.htm

viernes, 23 de febrero de 2007

MIGUEL SERRANO



Del libro "Adolf Hitler, el Ultimo Avatara" leemos :
...La iniciación SS era una joya hiperbórea , nórdico-occidental , desconocida . Estaba dirigida a despertar la Minne , la nostalgia de Hiperbórea en la sangre del Virya , que sería trasmutado en Divya , en Sonnenmensch , en Hombre-Total , más allá de todo prejuicio y limitación moralizante , superando los pares de opuestos y el dualismo Gnóstico . Las fórmulas para despertar la Memoria , la Nostalgia y la Voz , hasta recuperar ER , el Vril-Vraja , se encuentra en la Kabala Rúnica y Orfica de los mantras y sonidos , en la Hiranyagarbha-Cabda , en los Buchenstäbe , en el libro germano de las Tres Madres , o Tres Nornas . En esa bóveda subterránea , "musical" , de la Torre Norte de Wewelsburg , donde con mis camaradas pronunciáramos mantras evocadores y sentencias consagradas , la resonancia acústica , sutil , se introducía por la piel , alcanzando la sangre y su vibración acerada , su música de más allá de las esferas , despertaban el Canto llamado Minne-sang . Porque arriba , en el centro de la bóveda , los antiguos mantras nórdicos , de la lengua rúnica de Wotan , pronunciados por los guerreros SS , habían hecho que la Swastika comenzara a girar a tal velocidad que se abría allí un espacio , a través del cual , como pétalos caídos de un otoño del Sol de Oro , descendía un rayo de la Estrella de la Mañana , cruzando el Sol Negro de la Swastika , recién recreado . Venía de muy lejos , de la Patria Nupcial , con la nostalgia del Rayo Verde . De golpe se abría el Tercer Ojo , transformándose en una Voz , al comienzo muy lejana , casi perdida en un Universo sólo entrevisto y soñado , para irrumpir como una orden , con el chasquido de sentencias muy cortas . Era la Voz que escuchara el Führer desde su infancia y que Rudolf Hess despertara en la Thulegesellschaft . La lengua del Árbol , del viento en la copa de los árboles , que Hitler escuchó en los bosques de Linz y Berchtesgaden.
Luego , en el piso inmediatamente más arriba , en la gran sala circular de doce columnas de mármol , de doce ventanas , en donde colgaba sobre el dintel de una puerta la enorme piedra , como un trozo de columna de Schastel Marveile , extraída de los montes sacros de Berchtesgaden o de un bloque del Externsteine , los doce guerreros SS , los Einherier , sentados a la Mesa Redonda y vestidos con túnicas de héroes nórdicos , muy antiguas , como lo hicieran también en Castel del Monte los guerreros iniciados de Federico II de Hohenstaufen , bebían en copas de piedra , con la doble Runa SIEG , de la Victoria , de los Nacidos Dos Veces , de los Caballeros de las Dos Espadas , de los combatientes de Dos Mundos , el Licor de la Vida Eterna , de la Sangre Azul de Hiperbórea : Soma , hidromiel , ambrosía , ahoma , amrita , Kâranavari - Agua Causal , Jnânâmrita , Agua de Sabiduría - . Era la ceremonia de la Minnetrinken , con el licor de la Inmortalidad llenando hasta los bordes la Copa de Piedra Verde del Grial . La Sangre Real , el Sangreal .
La existencia de esa gran Piedra allí sería otra razón por la que Hitler evita toda resistencia militar en Berchtesgaden y Himmler , en Wewelsburg . No se podía correr el riesgo de dañar físicamente esos lugares para no alterar un equilibrio en el "estado crítico" alcanzado por algunas de sus rocas y en esa Piedra .
Arriba, en el más alto piso de la Torre Norte de Wewelsburg , aún no terminado , debería presidir un día el Rey del Gral , el Monarca-Guerrero-Sacerdote , en el Asiento Peligroso , el número 13 , desde donde daría la orden de iniciar el ataque definitivo contra el Demiurgo extraterrestre , el Señor de las Tinieblas , Jehová y sus legiones galáxicas y planetarias . Más , para hacer esto posible , desde allá arriba , desde el Asiento número 13 , deberían descender sobre los guerreros de la Mesa Redonda las Runas SIEG-HAGAL y la ESTRELLA DE OCHO PUNTAS . Porque únicamente el Hombre-Total , el Sonnenmensch , podrá librar tan definitivo combate ...

sábado, 17 de febrero de 2007

Expulsión de los Judíos de España







Historia de los judíos en España

Los judíos constituyeron en la España medieval una de las comunidades más prósperas de su historia, tanto bajo el dominio musulmán como, posteriormente, en los reinos cristianos, antes de que en 1492 fuesen expulsados por los Reyes Católicos. En la actualidad sólo unos pocos miles de judíos viven en España, pero los descendientes de los judíos españoles, los sefardíes, constituyen aproximadamente un quinto de la población judía mundial.

Comienzos
Algunos asocian el país de Tarsis, mencionado en los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel, Primero de los Reyes y Jonás, con la antigua civilización de Tartessos o, al menos, con algún lugar de la Península Ibérica. Si esta identificación fuese correcta, el contacto de los judíos con la Península Ibérica se remontaría a la época de Salomón. Precisamente las minas de Tartessos en Huelva, Río Tinto, corresponden a las menciones de los metales necesitados por Salomón (Pequeño Larousse) y su comercio con los fenicios por motivo de recibir estos. Esto explica la población judía asentada al sur de la península desde los tiempos salomónicos.
Parece claro, en cualquier caso, que el reino de Israel mantuvo relaciones comerciales con un lugar llamado Tarsis. En Ezequiel 27:12 así se dice: "Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de todas tus riquezas, con plata, hierro, estaño y plomo a cambio de tus mercaderías." También se hace referencia a este comercio en 1Reyes 10:22, donde se dice que "una vez cada tres años la flota de Tarsis venía y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales". Al describir el imperio comercial de Tiro, de oeste a este, Tarsis es el primer lugar que se cita (Ezequiel 27:12-14) y es asimismo el país lejano al que Jonás quiere ir para escapar a Jehová (Jonás 1:3, lo que sugiere que el país de Tarsis se encontraba en el extremo occidental del Mediterráneo. Los fenicios, aliados de los israelitas en la época de Salomón, mantuvieron además una estrecha relación comercial con la Península Ibérica (la fundación de Gades (Cádiz) suele datarse en el año 1100 adC). Todo ello deja abierta la posibilidad de que llegase a haber relación entre los israelitas y la Península Ibérica a comienzos del I milenio adC, pero no ofrece prueba alguna que demuestre que haya ocurrido así. En Cádiz se encontró un sello que data de los siglos VIII o VII adC, en el que hay una inscripción que según algunos autores sería antiguo hebreo, pero la mayoría de los investigadores consideran que se trata de fenicio.
Existen tradiciones muy tardías, según las cuales los primeros judíos llegaron a España tras la caída del Primer Templo, en 586 adC, pero carecen de base histórica y estaban encaminadas sobre todo a demostrar que los judíos españoles no fueron culpables de la muerte de Jesús.

Época romana
Las primeras evidencias de presencia judía en la Península datan de época romana. No se conoce la fecha exacta en que las primeras comunidades judías se instalaron en Hispania. En la Epístola a los romanos, Pablo de Tarso manifiesta su intención de ir a Hispania a predicar el evangelio (Romanos 15:24-28), lo cual podría ser un indicio de que existían entonces allí comunidades judías.
Algunas pruebas materiales de la presencia judía en la Península son dos inscripciones judías trilingües (hebreo, latín y griego) halladas en Tarragona[1] y en Tortosa[2], cuya datación varía según los autores entre los siglos II adC y VI dC. Del siglo III data probablemente la inscripción sepulcral hallada en Abdera (actual Adra) de una niña judía, llamada Salomonula[3]. En la isla de Ibiza fue hallada un ánfora con caracteres hebreos que data al menos del siglo I.
Un documento incontestable que prueba la existencia de comunidades judías en Hispania son los cánones del concilio de Elvira, celebrado por los cristianos de la Península Ibérica en Elvira a comienzos del siglo IV. En dichos cánones se demuestra no sólo que ya existían comunidades judías en Hispania, sino que se trataba de comunidades prósperas y que practicaban un activo proselitismo. La religión judaica se presenta como una seria competidora del cristianismo, que no es todavía la religión oficial del Imperio, y el concilio se propone combatir activamente sus avances. Cuatro de los 81 cánones se refieren a los judíos: los números 16, 49, 50 y 78. En canon 16 se prohíbe a los cristianos contraer matrimonio con mujeres judías bajo pena de excomunión de cinco años. En el 49 se amenaza con la excomunión perpetua a los cristianos que hagan bendecir sus tierras por judíos, y el 50 prohíbe que miembros de las dos religiones se sienten a una misma mesa. Por último, el canon 78 sanciona con cinco años de excomunión al cristiano que cometa adulterio con una mujer judía.

Época visigoda
A comienzos del siglo VI se consolida en la Península Ibérica el dominio visigodo. Los visigodos, cristianos arrianos, no mostraron inicialmente ningún interés por perseguir a los judíos. El primer documento de la Hispania visigoda en que se les menciona es el Breviarium Alaricianum, compilado por orden de Alarico II en 506. Este cuerpo legislativo imponía a los judíos las mismas restricciones que las leyes romanas de los siglos IV y V: se les prohibían los matrimonios mixtos, la edificación de nuevas sinagogas o la posesión de esclavos cristianos, entre otras muchas cosas, y se castigaba duramente al cristiano que se convirtiese al judaísmo. Sin embargo, las leyes visigodas eran relativamente tolerantes, ya que se les permitía restaurar las sinagogas ya existentes, y mantener sus propios tribunales para resolver asuntos religiosos, e incluso civiles. Además, muchos historiadores creen que estas leyes no fueron aplicadas con rigor.
La situación cambió cuando el rey Recaredo se convirtió al catolicismo. Durante todo el siglo VII la monarquía visigoda, en estrecha colaboración con la Iglesia católica, adoptó una actitud beligerante contra las comunidades judías. Durante el reinado de Sisebuto, las leyes antijudías se endurecieron significativamente, y se produjeron numerosas conversiones forzosas, lo que motivó que gran número de judíos abandonasen el reino, instalándose en el norte de África.
En los años siguientes, la situación se va haciendo cada vez más difícil para los judíos. Hacia los conversos, numerosos desde las persecuciones de Sisebuto, existía una gran desconfianza, y en 638, durante el reinado de Chintila, debieron hacer un juramento especial, denominado placitum, rechazando públicamente su antigua religión. La presión sobre los judíos que se mantenían fieles a su religión fue haciéndose cada vez más dura. El rey Égica, invocando una supuesta conspiración, dictaminó en el XVII Concilio de Toledo, en 694, la esclavitud de judíos y conversos, y persiguió con saña a ambas minorías hasta su muerte, en 702.








La solución final: conversión o expulsión.
El año 1391 ve desatarse las crueles e injustas matanzas que asolan las juderías de Castilla, Cataluña y Valencia, en las que perecen miles de judíos. La presión antijudía se concreta con violencia en el siglo XV y se obliga a los judíos a llevar distintivos en la ropa. Las predicaciones de san Vicente Ferrer, la disputa de Tortosa entre judíos y cristianos y la Bula de Benedicto XIII, el papa Luna, contra los judíos, aceleran la destrucción del judaísmo español. Las predicaciones del arcediano de Écija, Ferrán Martínez, fanatizan a las turbas que asaltan las juderías y dan muerte a miles de judíos. En 1476 se establece el Tribunal de la Inquisición en Sevilla. Siete años más tarde, fray Tomás de Torquemada es nombrado Inquisidor General. Las persecuciones habían producido una oleada de conversiones forzosas. La Inquisición actuó con dureza contra los conversos y acentuó la presión sobre los judíos: los hebreos eran obligados a escuchar las predicaciones de los dominicos en las sinagogas, tras lo cual se producían las conversiones.
Los Reyes Católicos, ocupados en la guerra de Granada, habían aceptado la financiación ofrecida por don Isaac Abravanel y don Abraham Senior, Contador Mayor de Castilla y Rabino Mayor del reino para sufragar los gastos de la guerra, lo que no les impidió firmar el 31 de marzo de 1492 el Edicto de expulsión. Las súplicas de don Isaac Abravanel en favor de sus hermanos fueron rechazadas por los Reyes Católicos. La política real basada en la unidad dinástica, el poder real y la unidad religiosa se apoyó en la Inquisición y en fray Tomás de Torquemada para conseguir la conversión de los judíos. Todos aquellos que no aceptasen el bautismo deberían abandonar España en el plazo de cuatro meses dejando todos sus bienes. Unos 100.000 judíos abandonaron España. Se distribuyeron principalmente por Grecia, Turquía, Palestina, Egipto y Norte de Africa. Sus descendientes son los sefardíes, que conservan aún el idioma de Castilla. En su Diáspora por todo el Mediterráneo llevaron en su corazón dos nombres: Sefarad y Jerusalén.

Fuentes :
es.wikipedia.org/wiki/historia_de_los_judíos_en_España
www.geocities.com/capitolhill/lobby/2679/solucion.htm